Crónica del Festival Aéreo Córdoba 99.

 El pasado domingo, 16 de Mayo, se celebró en Córdoba el festival aéreo "Córdoba 99" en el aeropuerto de dicha ciudad. Los componentes de Aeroveleta que se desplazaron hasta allí como equipo participante en la exhibición: Julio, Pepe Ogalla, Padial y yo mismo queremos desde estas páginas agradecer a todos los componentes de la organización de dicho evento, el club C.A.M.A. de Córdoba, todas las atenciones y detalles que tuvieron con nosotros que no fueron pocos, y especialmente agradecer, entre muchos otros, a Miguel y Fernando Ruiz, Pedro Molina y Águeda sus desvelos para que nuestra participación y estancia en Córdoba fuese lo más cómoda y agradable posible, objetivo que consiguieron sobradamente, logrando que nos considerásemos como en familia entre todos ellos. Asimismo queremos felicitar a todo el club C.A.M.A. la formidable organización y gran trabajo de que hicieron gala para un evento de éstas características.

Bueno, una vez echadas las flores al personal voy a contaros como transcurrió todo lo relacionado con nuestra participación en la exhibición desde mi punto de vista y el resumen del mismo.

Todo lo relacionado con el festival comenzó para nosotros hace unos meses, cuando nos escribieron del C.A.M.A. solicitando la participación de Julio en la exhibición con un trike. Inmediatamente nos pusimos en contacto con ellos y confirmamos la participación, comenzando a organizar un viaje a Córdoba, en vuelo, algunos de los compañeros que volamos en Granada. Hace un par de meses me desplacé a Córdoba en vuelo para tener un primer contacto con la ruta que íbamos a sobrevolar la expedición de Aeroveleta y para contactar con la organización del C.A.M.A. personalmente para ir concretando los detalles de nuestra participación. Despegué de Granada un Domingo sobre las 10 de la mañana y tras una hora de vuelo llegué al aeropuerto de Córdoba. Era una visita relámpago y nadie me esperaba, pero allí estaban Félix, presidente del club, y algunos componentes más del mismo, posteriormente llegaron Miguel y Fernando Ruiz y me comentaron como estaba previsto la realización del festival. Félix me suministró copia de la documentación disponible, parte de la cual publiqué en esta misma web tales como programa previsto, mapas, etc. y me mostraron las instalaciones del aeropuerto dado que era la primera vez que yo estaba allí. Tras una hora de estancia y una vez establecido el plan de vuelo para mi regreso a Granada despegué y en 50 minutos hice el vuelo de regreso a Granada.

Durante la semana anterior al festival el tiempo se mantuvo bastante estable con lo que nuestras expectativas de acudir en vuelo al festival eran muchas, pero según llegaba el fin de semana el tiempo comenzó a empeorar entrando el viernes en la península un frente desde el Atlántico norte que comenzó a enviar fuertes vientos que nos hacían presagiar que no íbamos a poder volar hasta Córdoba, como al final ocurrió. Teníamos previsto despegar de Granada el Sábado por la tarde y volver el Domingo por la tarde. El Sábado amaneció en Granada un día excepcional, con viento cero y sin nubes por lo que comenzamos a preparar los aviones para el vuelo de la tarde: equipajes, herramientas, cámaras, algunos repuestos... Pero a eso de las 11 de la mañana comenzó a levantarse un temporal de viento del oeste que no tenia visos de remitir durante todo el día. Habitualmente las últimas horas de la tarde suelen ser muy buenas para el vuelo, pero según transcurría el día el viento iba a más, y lo que era peor, era un viento racheado con ráfagas de más de 50 km./hora en algunos momentos. A esas alturas sólo quedábamos esperando a que mejorara el tiempo Julio, Pepe Ogalla y yo, con nuestros aviones preparados y a punto para partir en cuanto el temporal de viento comenzase a amainar. Transcurría la tarde y el viento soplaba cada vez más fuerte por lo que comenzamos a convencernos de que no sería posible viajar volando. Julio despegó para comprobar las condiciones arriba y comprobó que la velocidad del viento era de unos 50 Km./hora y además con muchísima turbulencia, el cielo estaba plagado de enormes cúmulo-nimbos de una altura espantosa, por lo que tras hacer un cálculo de tiempo para el viaje, eran las 7'30 de la tarde ya, y tras llamar a Córdoba para comprobar la situación allí y la hora de cierre del aeropuerto, pudimos ver que no teníamos tiempo ya para partir en vuelo, por lo que llamamos a Padial para que viniese con la plataforma y cargar el trike para desplazarnos por carretera hacia Córdoba.

Partimos de Granada sobre las 9'30 y llegamos a Córdoba sobre las 11'30 de la noche. Allí nos esperaban Miguel, Fernando y otro miembro del C.A.M.A. que nos abrieron un hangar para dejar allí la plataforma con el avión para posteriormente trasladarnos hasta un bar para cenar algo y luego nos acercaron hasta el hotel. Eran ya más de las 3 de la madrugada cuando nos acostamos, no sin antes quedar con ellos en el aeropuerto a las 7'30 de la mañana para montar el avión y prepararlo para la exhibición.

A las 7'30 estábamos ya en el aeropuerto y tras un desayuno en la cafetería del mismo (que por cierto no os recomiendo por el mal servicio que nos dieron), nos fuimos al hangar y comenzamos a montar el Clipper. Tras terminar lo sacamos a la plataforma exterior y nos dirigimos a la tribuna para presenciar el espectáculo. Allí nos encontramos con Armando, otro piloto de Aeroveleta, que llevaba dos días en Córdoba ayudando a los miembros del C.A.M.A., y con otros compañeros y amigos de Granada y otros lugares que también habían venido a ver la exhibición.

Desde tempranas horas de la mañana comenzaron a aterrizar numerosas avionetas y algunos ultraligeros desplazados desde toda la geografía para presenciar el espectáculo. El viento era flojo pero según pasaba el tiempo las condiciones empeoraban. Llegó el C-212 Aviocar que transportaba a los paracaidistas de la P.A.P.E.A. (Patrulla acrobática paracaidista del Ejército del Aire) y a la hora prevista, las 10,30 de la mañana dio comienzo el festival.

En primer lugar pudimos ver a los miembros de la P.A.P.E.A. que saltaron en dos tandas de cinco paracaidistas cada una. Una de las figuras que realizaron, el espejo, me puso la piel de gallina por lo arriesgadísimo de la maniobra. Su actuación sólo se puede calificar de excepcional.

A continuación despegó la Cessna 172 que portaba a 3 paracaidistas de Córdoba, y mientras ganaba la altura de salto, 6.000 ft, actuaron los ultraligeros. En primer lugar despegaron el Coyote de Aerohíspalis y el Airaile de Córdoba ya que iban a efectuar una exhibición conjunta que previamente habían ensayado. Pero a los pocos minutos aterrizó el Airaile comandado por Pedro Molina ya que el piloto del Coyote decidió "lucirse" por su cuenta, si es que a lo que hizo puede llamarse "lucirse", descolgando a Pedro de la exhibición. Éste, al ver el panorama decidió aterrizar bastante cabreado y con razón. Emilio Pombero, el piloto del Coyote, siguió a su aire el tiempo que quiso, saliéndose de las directrices y tiempo programados. Entretanto se informó a Julio que fuese a la rotonda de la cabecera de pista para despegar en cuanto el Coyote estuviese en aproximación final para aterrizar, pero Julio informó que mientras no estuviese en tierra Pombero no despegaba, siendo autorizado a ello por la torre. Se ordenó tomar tierra al Coyote y éste comenzó la aproximación final a la pista. Cuando estaba a punto de tomar no se le ocurre al piloto otra cosa que abortar la toma y darse una pasada lenta por la pista para su... ¿lucimiento?... y volviendo a ganar altura nuevamente para hacer otro tráfico y aterrizar al fin tras haber sobrepasado ampliamente el tiempo previsto de su participación, que en principio era de 10 minutos. Me comentaron que en ese momento un alto responsable del C.A.M.A. hizo la promesa de no volver a invitar a participar en ninguna exhibición en Córdoba a Aerohíspalis por la descortesía con que se comportó. Las mismas fuentes me comentaron las condiciones que dicho club quiso imponer a la organización para su participación, que eran volar solo durante 20 minutos y que además la organización pagase la gasolina del avión en su desplazamiento de Sevilla a Córdoba y regreso a Sevilla. La organización les contestó que se fueran a la m... y a la vista de ello decidieron aceptar las condiciones que la organización proponía, aunque ya vimos que se las pasaron por el arco del triunfo. Otro detalle que no dice nada en su favor es que pese que era obligatorio el llevar en el avión una radio de banda aérea para las comunicaciones con la torre, sólo llevaban instalada una emisora de dos metros, por lo que la torre para poder comunicarse con el Coyote hubo de establecer un puente de radio entre la banda aérea y los dos metros, y es que siempre ha de haber alguien que de la nota...

Bueno, sigo con el festival. Despega Julio y hace una salida en espiral que le cortó la respiración a más de uno de los presentes. A continuación realizó varias maniobras con el Clipper, pérdidas, virajes cerrados, etc. hasta que tras alejarse del campo inicia una pasada en la que vemos como se suelta el cinturón de seguridad y ... ¡ se pone de pié en el trapecio del ala !. Un enorme murmullo de admiración se oyó entre los asistentes al festival en éste momento pues nadie se imaginaba que se pudiera hacer, incluidos nosotros, pues aunque Julio nos había comentado la posibilidad de hacerlo ya que en otras ocasiones lo había hecho, le dijimos que no lo hiciera por la enorme peligrosidad de la maniobra. Mientras hacia la pasada nadie se dio cuenta de un detalle que Julio nos comentó posteriormente, y era que al ponerse de pié se había desconectado el cable de los auriculares, que es del tipo espiral, y había sido succionado por la hélice, enredándose en la reductora y en su cuello. Intentó arrancar el cable de los auriculares pero no pudo, por lo que en una forzada postura y tras volver a sentarse en el trike aterrizó y dio por finalizada su exhibición, que fue más corta de lo previsto debido al incidente del cable.

A continuación oigo por la radio que los paracaidistas de Córdoba van a efectuar el salto, siendo autorizados para ello y efectuando un bonito salto los tres componentes del equipo.

El siguiente participante fue el Helicóptero Bh-05 apaga-incendios de FAASA. Las maniobras con las que nos deleitó fueron la carga en vuelo de agua de una balsa y su posterior descarga sobre un hipotético incendio, maniobra que realizó en dos ocasiones demostrando el piloto una gran habilidad dado que el tamaño de la balsa de agua era muy pequeño y se requería una gran habilidad para introducir la manga y cargar el depósito.

Una vez terminada su exhibición despegó el helicóptero BO-105 de la Policía Nacional, que nos deleitó con sus evoluciones durante unos minutos.

Entretanto oímos un rugido de turbinas y los dos Air Tractor de T.A. Espejo que previamente habían cargado agua para efectuar una demostración como apaga-incendios y se preparan para salir mientras aterriza el helicóptero de la Policía. Despegan en paralelo y tras efectuar algunas maniobras y cruces entre ellos efectuaron una espectacular descarga sobre un hipotético incendio. El hecho de que añadieran un espumante al agua y el que la descarga se efectuase mientras se cruzaban a gran velocidad y a muy baja altura del suelo hicieron que la maniobra fuese de lo más espectacular y llamativa, demostrando la enorme habilidad de ambos pilotos. Realmente espectacular. Tras ello tomaron tierra en paralelo y en unos 150 metros ya estaban parados, una distancia increíble si tenemos en cuenta que estos aviones van dotados de una turbina de mil caballos de potencia.

Los siguientes participantes fueron los Bomberos de AENA que sofocaron un pequeño incendio provocado para la demostración mientras las Bücker de Manolo Echevarria y la del Aeroclub de Granada, pilotada por Daniel, despegaban en formación y nos ofrecían un bonito espectáculo acrobático. No estuvieron muy bien coordinados los ejercicios entre ambos aviones, pero si tenemos en cuenta que ellos no se dedican a entrenar juntos para esto pues hay que decir que lo hicieron francamente bien. Nos deleitaron con toneles, loopings, cruces y otras maniobras.

Una vez en tierra las Bücker, tras una toma en paralelo, despegó el helicóptero BO-105 de la Guardia Civil y tras hacer varias maniobras con las que pudimos comprobar la pericia de su piloto, partió hacia una misión urgente que surgió durante la exhibición.

Tras varios minutos de espera hizo su llegada el P-3 Orión del Ejército del Aire. Este avión, dedicado a la lucha antisubmarina, dio una pasada lenta y se alejó del aeropuerto para dar paso a los F-18 que también dieron una pasada lenta sobre la pista para posteriormente reunirse con el P-3 y hacer una pasada en formación ésta vez un poco más rápidamente tras lo cual se marcharon como habían venido. La verdad es que nos dejaron decepcionados pues todos esperábamos ver a los F-18 efectuar una exhibición mucho más brillante, con acrobacia, pasadas a toda velocidad, etc. pero únicamente se limitaron a dar dos pasadas sobre la pista. Lo dicho: decepcionaron al público.

Llegaron los F-5, tres en formación, que efectuaron varias pasadas a distintas velocidades y se exhibieron en varias formaciones que consiguieron quitar el mal sabor de boca dejado por los F-18 y que precedieron a uno de los platos fuertes de la mañana: el Harrier de la Armada.

El Harrier hizo su aparición con un gran estruendo y tras hacer varias maniobras nos mostró como este avión es capaz de hacer vuelos lentos y estacionarios sobre la pista de vuelo para a continuación y desde la posición de vuelo estacionario, el piloto orientó las turbinas para hacer una salida espectacular a toda velocidad hacia su base de Rota. Posteriormente el piloto telefoneó a la organización y comentó que su intención era haber hecho algunas maniobras de exhibición más, pero debido a que se estaba quedando sin combustible tuvo que marchar apresuradamente hacia su base, no consiguiendo llegar a ella y teniendo que tomar tierra en la base de Morón para repostar. No obstante todos quedamos impresionados por sus evoluciones.

Por último llegó el plato fuerte del día: La Patrulla Águila del Ejército del Aire. Nos ofrecieron una exhibición impresionante de vuelo, con todo tipo de maniobras acrobáticas perfectamente sincronizadas y realmente espectaculares. Entre ellas un nuevo número incorporado a la exhibición, que era la realización de un looping completo en vuelo invertido. La agilidad con que llevaron a cabo la demostración y lo bien planeada y ejecutada que estuvo hizo que el final de fiesta fuese realmente fantástico. Sólo hubo que lamentar el que una avería en uno de los aviones cuando se dirigían hacia Córdoba hizo que éste tuviese que volverse a Morón y no pudo participar en la exhibición, notándose la falta del mismo en determinados ejercicios pero sin deslucirlos en lo más mínimo. Solo puedo calificar su actuación de excepcional. Tras su despedida del público con una espectacular rotura de la formación, terminó el festival aéreo "Córdoba '99" con lo que el numeroso público, entre diez y quince mil personas según algunas fuentes, se marchó del recinto.

A continuación pilotos e invitados al evento pudimos disfrutar de unos aperitivos y una paella en los hangares de T.A. Espejo y tras recoger una placa de recuerdo que nos entregaron los amigos del C.A.M.A. comenzamos a preparar el regreso a Granada. En ésta ocasión y aunque el viento seguía soplando fuerte Julio decidió volver en vuelo hasta Granada como copiloto del Clipper, que pilotaría Pepe Ogalla. Al llegar al hangar donde estaba guardado comprobamos que una rueda estaba pinchada por lo que Pedro Molina, del C.A.M.A. nos brindó su ayuda y se desplazó a una gasolinera cercana para comprar un Spray anti-pinchazos. Una vez reparado el mismo procedieron a despegar y viento en cola regresaron a Granada. El vuelo fue muy complicado, pues el fuerte viento en cola y las enormes turbulencias que encontraron les hicieron dar un rodeo bastante grande para evitar los sotaventos de las montañas que se encuentran a lo largo del trayecto directo hasta Granada, por lo que decidieron desviarse hacia Antequera y desde allí tomar rumbo a nuestro campo de Granada, haciendo el recorrido en una hora y 10 minutos, a una media de 160 km./h de velocidad. Increíble para un trike.

Al aterrizar comprobaron que la rueda pinchada y reparada se había desinflado nuevamente pero la toma se produjo sin incidentes de ningún tipo. Una media hora después llegué yo por carretera al campo con los equipajes y tras saborear un cubata sentados en la terraza al sol de la tarde comentando los acontecimientos dimos por finalizada nuestra expedición marchándonos cada mochuelo hacia su olivo.